Monterrey, Nuevo León. Desde su llegada a las salas mexicanas este 1 de enero de 2026, La Empleada se ha convertido en uno de esos thrillers que no piden permiso para ser disfrutados. No busca ser solemne ni “prestigiosa”: quiere atraparte, sacudirte y llevarte de la mano por un terreno incómodo donde la perfección es una trampa cuidadosamente diseñada. Y en el centro de todo están ellas: Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, dos actrices que entienden muy bien cómo jugar con la incomodidad del espectador.
Basada en el fenómeno editorial de Freida McFadden, la película sigue a Millie Calloway, una mujer que intenta rehacer su vida tras pasar una década en prisión. El empleo como trabajadora doméstica interna en la casa de los Winchester parece, al inicio, una oportunidad de redención. Una casa enorme, orden impecable, una familia elegante. Pero en el universo del thriller doméstico, ya sabemos que cuando todo se ve tan pulcro… algo está a punto de pudrirse.
Sydney Sweeney: fragilidad que incomoda
Sydney Sweeney continúa construyendo una carrera interesante, alejándose poco a poco del encasillamiento y apostando por personajes que exigen exposición emocional y física. Su Millie no es una heroína tradicional ni una víctima pasiva. Es un cuerpo en constante tensión, una presencia que parece siempre a punto de romperse.
Lo interesante de su trabajo aquí es que no busca agradar. Millie es torpe, callada, a ratos inquietante. Sweeney interpreta la culpa y el deseo de pertenecer como una carga que se lleva en la espalda, en la mirada baja, en los silencios incómodos. Su personaje no “evoluciona” de forma clásica: se va deformando conforme la casa, las reglas y las miradas ajenas la empujan hacia el límite. Es una actuación más física que discursiva, y justo ahí radica su potencia.
Amanda Seyfried: el verdadero peligro
Si Millie es la grieta, Nina Winchester es el terremoto. Amanda Seyfried se apropia del relato desde su primera aparición y convierte a su personaje en el núcleo desestabilizador de la película. Su Nina es excesiva, impredecible, teatral. Un personaje que parece vivir siempre un paso más allá de la lógica, y que se disfruta precisamente por eso.
Seyfried juega con la exageración sin miedo al ridículo. Cada gesto, cada cambio de humor, cada escena tiene algo de amenaza latente. No estamos ante una villana clásica, sino ante una figura que encarna el descontrol disfrazado de sofisticación. Nina es el lujo convertido en violencia emocional, el poder ejercido desde lo doméstico. Y la actriz entiende que, en este tipo de historias, más vale pasarse de la raya que quedarse corta.


Un duelo femenino que sostiene el suspenso
Más allá de los giros narrativos —muchos previsibles, otros descaradamente excesivos— La Empleada funciona por la fricción constante entre sus protagonistas. Es una película que se disfruta como un duelo actoral: dos energías opuestas encerradas en una casa que no ofrece refugio, solo vigilancia.
Paul Feig, lejos de la comedia abierta que lo hizo famoso, se mueve aquí con una ironía soterrada. El suspenso se mezcla con momentos que rozan lo absurdo, casi como si la película supiera que está jugando con una tradición conocida: la del thriller erótico y doméstico de los 80 y 90, donde el sexo, la manipulación y la venganza eran motores narrativos sin pudor.
La Empleada no pretende decir algo profundo sobre clase o género, aunque esos temas floten en la superficie. Su apuesta es otra: entretener sin culpa, abrazar el exceso, el morbo y la tensión constante. Es heredera directa de Atracción fatal, Mujer soltera busca o La mano que mece la cuna, y lo asume sin complejos.
Al final, la película se disfruta mejor cuando se acepta como lo que es: un thriller sexy, retorcido y provocador, sostenido por dos actrices que saben exactamente qué tipo de juego están jugando. Y que, lejos de esconderlo, lo empujan hasta el límite.
La Empleada (The Housemaid) ya está disponible en cines, distribuida por Corazón Films en México. Perfecta para quienes disfrutan ver cómo, detrás de las casas perfectas, siempre hay algo —o alguien— dispuesto a romperlo todo.

Fecha de estreno a partir del 01 de Enero del 2026 en tu Cinépolis de confianza.


