Cobertura por: Alberto Castillo
Monterrey, Nuevo León. Con Beso de Tres, el director Chad Hartigan presenta una comedia romántica que entra suave, divertida y accesible, pero que poco a poco va revelando un costado más emocional de lo que su premisa podría hacer pensar. Protagonizada por Zoey Deutch, Jonah Hauer-King y Ruby Cruz, la película retrata un triángulo amoroso accidental que se convierte en una exploración inesperada sobre las decisiones que marcan la vida adulta.
Beso de Tres es, ante todo, un filme agradable. Se ve con facilidad, fluye con humor y encuentra momentos genuinos de encanto gracias a la dinámica entre sus protagonistas. Para el público que normalmente disfruta de comedia romántica o comedia ligera, esta cinta entra perfectamente: tiene chispa, buen ritmo y un tono lo suficientemente cálido como para sostener la atención sin esfuerzo.
Sin embargo, el valor real de la película aparece cuando se mueve más allá de su envoltura de comedia sexual. Hartigan introduce un giro narrativo inesperado que le da un peso distinto a la historia: el triángulo amoroso deja de ser un simple motor de enredos para volverse un espejo sobre la elección de pareja, la construcción de un proyecto de vida y las ideas —a veces contradictorias— sobre maternidad, paternidad y compromiso.
Si bien las reflexiones pueden sentirse ligeras o un poco banales, resultan diferentes dentro de un género que rara vez se avienta a discutir consecuencias emocionales y vitales de manera tan frontal.


La parte menos sólida de Beso de Tres llega hacia el cierre. Aunque la película se atreve a abrir preguntas interesantes, su resolución se siente apresurada, casi como si tuviera prisa por volver a un molde más convencional. El regreso al tropo clásico de la pareja protagonista termina por diluir un poco el espíritu más libre y arriesgado que planteaba al inicio.
Además, en un panorama saturado de estrenos, existe la posibilidad de que la cinta pase desapercibida, especialmente porque su encanto está más en la ejecución que en la originalidad total de su propuesta.
Aun con sus tropiezos, Beso de Tres es una comedia romántica disfrutable, ligera y con un pequeño toque de frescura gracias a su giro central. Hartigan entrega una película que entretiene y que, aunque no pretende ir demasiado profundo, sí deja un eco interesante sobre cómo decidimos a quién amar y qué tipo de vida queremos construir. Ideal para quienes buscan algo amable, divertido y con un pequeño giro fuera de lo habitual.
Próximamente en tu Cinépolis favorito a partir del 04 de diciembre.


