Dos días de música, tierra levantada y un público que hizo historia
Monterrey vivió algo que ya se extrañaba: un festival regional a lo grande, con espíritu bravo, corazón noble y una energía que no bajó ni un segundo durante los dos días que el Festival ARRE Pepsi Black tomó el Parque Fundidora.
Sí, fue la primera edición en Monterrey… y se sintió como si ya tuviera años arraigado aquí.
Desde el viernes 7 hasta el sábado 8 de noviembre, los escenarios se encendieron con corridos, cumbias, mariachi, tumbados, electrocorridos, humor, fuego, nostalgia, confesiones íntimas en ruedas de prensa y miles —literalmente miles— de fans que cantaron como si se tratara de una fiesta para todo Nuevo León.
EL KOMANDER — un campo de béisbol convertido en zona de guerra festiva
El escenario Tecate Light en el campo de béisbol se quedó chico. La multitud rebasó el diamante completo para ver a El Komander encender el ambiente con “Qué Tiene de Malo”, “El Sinaloense” y un repertorio que pusó a la gente a cantar, zapatear y levantar polvo como si fueran a romper récord.
En rueda de prensa, su energía seguía igual de cargada. Habló del cariño del norte y del placer de regresar a Monterrey, mientras afuera la gente no dejaba de gritar su nombre.
En el show, no solo cantó: provocó, jugó con el público, lanzó preguntas subidas de tono y mantuvo un ambiente arremangado del que nadie se quería ir.



FUERZA REGIDA — el cierre que ardió completo
La primera noche terminó con fuego, pirotecnia y cuatro actos definidos: corridos tumbados, banda sinaloense, norteño y DJ.
Una estructura de show pensada para no dejar escapar a nadie.
“Ch y la Pizza”, “TÚ NAME”, “QUE ONDA”, “Marlboro Rojo” y la aparición de invitados como Jorsshh y Clave Especial coronaron un cierre monumental ante miles de voces.



MAJO AGUILAR — la Ranchera Galáctica que conquistó Fundidora
Majo salió al escenario La Hacienda con un traje cereza que brilló como neón mexicano.
Cantó mariachi puro, clásicos de Vicente y Manzanero, y se permitió bromear, mirar a los ojos, abrazar al público.
Se le veía feliz. Seguro del escenario.
Y cuando anunció que va por su primer Auditorio Nacional, Monterrey se lo celebró con una ovación.
En rueda de prensa, su vibra fue igual: genuina, luminosa y muy consciente de su camino femenino dentro del género.












LOS ESQUIVEL — irreverencia pura estilo “Jackass regional”
Elegantísimos en su rueda de prensa, pero completamente desatados en el escenario.
Los Esquivel demostraron que el regional también puede ser humor, espectáculo y libertinaje teatral:
Oompa-Loompas en escena, muñecas inflables, ropa volando… y ellos quedándose en calzones.
El público se carcajeaba, bailaba, gritaba: eran niños grandes en recreo.
En Monterrey encontraron la plaza ideal para su show-broma-locura.






CAMILA FERNÁNDEZ — la herencia que se canta con el corazón
En conferencia, Camila habló no como “la hija de Alejandro Fernández”, sino como una artista que ha vivido escenarios enteros desde adentro. Recordó la emoción de cantar “Un placer conocerte” con su papá, la nostalgia del Día de Muertos en Bogotá, el amor que siente por su abuelo Vicente y la importancia de mantener vivas sus historias.
Con humor confesó que su canción favorita del momento es “Retumbando en el Cora”, hecha “para todas las enamoradas… de un charro”. Salió de la sala con una sonrisa que contagió a todos.




PASABORDO — Colombia abrazando al regional mexicano
Llegaron con un aire cálido, amable, lleno de cariño por la música y por el público.
En rueda de prensa cantaron a capela dos canciones, dejando a todos en silencio.
En el escenario fue igual de íntimo: energía suave y alegre, sonrisas, coros espontáneos, una vibra que se sintió como un abrazo colectivo.








NXNNI — la voz que mezcla corazón, kawaii y raíz mexicana
En conferencia habló directo, sin poses.
Contó cómo dejó su trabajo hace un año para seguir su corazón, cómo ha transformado los corridos desde su propia identidad y cómo quiere que la música mexicana viaje por el mundo sin perder raíz.
“Me inspiro en lo kawaii, en lo que soy, en mis tradiciones.”
Monterrey la escuchó con admiración.
No solo canta: cree y construye.
Y el festival fue testigo.

LOS PLEBES DEL RANCHO — evolución sin perder la esencia
En rueda de prensa revelaron nuevos lanzamientos, colaboraciones ya listas y una canción especial para este año o el próximo.
Destacaron que su sonido siempre ha tenido una identidad clara, y que Monterrey los recibe con cariño especial.
Su presentación vino cargada de energía y repertorio pensado para el público regio.
LAS REINAS DURANGUENSES — Horóscopos de Durango, nostalgia que nunca muere
La rueda de prensa estuvo a reventar. Marisol y Vicky entraron elegantes, seguras, cálidas. Prometieron un show lleno de clásicos, baile y ese desamor rico que se baila aunque duela.
El público —diverso, multigeneracional— ya las esperaba con fuerza y sí: regresaron para recordar que el duranguense no ha muerto… solo estaba esperando la oportunidad de volver.




MARCA REGISTRADA — himnos, electrocorridos y humor regio
Entre “Eres Mi Crush”, “Algo de la Rutina” y un set lleno de energía, lograron una de las presentaciones más conectadas del festival.
Se ganaron al público con humor (y con los chicharrones de La Ramos, que volvieron tema de conversación en toda la tarde).
El cierre en electrocorridos dejó al público electrificado.

MÁXIMO GRADO — honestidad, familia y la madurez del regional
Hablaron con calma, con sinceridad profunda.
Confesaron que lo más difícil en su carrera ha sido el tiempo lejos de la familia.
Y también que su nuevo disco, aunque retrasado, llegará con fuerza, colaboraciones potentes y voces femeninas que les entusiasman.
Fue probablemente una de las ruedas de prensa más sentidas del festival.
TROPICAL PANAMÁ — la cumbia que no envejece
Hablaron de nostalgia sin sentirse viejos.
De TikTok sin sentirse desfasados.
De nuevas canciones sin perder identidad.
En escenario y conferencia recordaron que hay música que es simplemente bonita… y por eso nunca pasa de moda.
“La Chica Que Soñé”, “Cuando Volverás Amor”, “La Casita”: clásicos vivos, rejuvenecidos por nuevas generaciones.





KEVIN AGUILAR — disciplina, fe y un futuro gigante
Con solo 14 años, Kevin habló con claridad sorprendente:
De su nominación al Latin Grammy, de su colaboración con El Plan, de su ritual de oración antes de subir al escenario y de su deseo de cantar incluso reggaetón si se da la oportunidad.
Un artista joven, centrado y con visión muy clara.
JOAQUÍN MEDINA — sencillez de taquería, corazón de escenario
Habló del pasado sin dramatismo: “Había que comer.”
Agradeció a su equipo, recordó sus inicios y explicó que para contagiar emoción, primero uno debe sentirla.
Monterrey lo escuchó con respeto: su carrera apenas comienza, pero su esencia ya está formada.






LUIS Y JULIÁN JR — fiesta norteña como si fueran tus compas
Su concierto fue un desmadre alegre: concursos, baile, convivencia total.
La gente los amó.
En rueda de prensa mostraron humor, empatía y la conciencia de que están transformando el show norteño tradicional en una experiencia cercana, divertida y juvenil.




ALICIA VILLARREAL — la reina volvió a reclamar su trono
Con fuego, glitter y un repertorio lleno de himnos, Alicia encendió Fundidora.
El público —desde chavitas con glitter hasta señoras que la han seguido toda la vida— cantó absolutamente todo.
En rueda de prensa habló de resistencia femenina, orgullo y trayectoria.
Una noche histórica.





LUIS R. CONRÍQUEZ — intensidad al máximo
Pidió su clásico grito, presentó invitados (incluyendo El Komander) y desató un show potente, directo, intenso.
Controversial para unos, eufórico para otros, pero imposible de ignorar.



Y ADEMÁS… LOS ESCENARIOS ALTERNOS ENCENDIDOS
Damaris Bojor con su folkpirano y Línea Personal rompiéndola con “Te hubieras ido antes”.
El festival fue un mapa ampliado de lo que hoy es el regional mexicano.












EL PÚBLICO: EL PERSONAJE PRINCIPAL
Fundidora se volvió un océano de botas, sombreros, glitter, parejas bailando, familias completas, grupos de amigos que llegaron desde temprano, gente que cantó hasta quedarse ronca.
Se comieron el festival de inicio a fin.
Se reían, se abrazaban, lloraban, gritaban, se movían de escenario a escenario como si nada cansara.
En su primera edición en Monterrey, ARRE Pepsi Black encontró un público que lo adoptó por completo.



















Imágenes por: Arqueles García. y Nay Aguilar


