Las Horóscopos de Durango llegaron para subir la temperatura emocional y poner a todos a mover la cadera en el Parque Fundidora.
Guapísimas, brillando en tonos azules y celestes que parecían sacados del mismísimo cielo de Durango, las reinas del pasito duranguense se plantaron en El Escenario Tecate como si hubieran nacido ahí.



Desde el primer acorde se sintió el bailongo a todo lo que da y claro, la gente perdió la compostura (en el mejor sentido posible).
Entre clásicos que saben a nostalgia y ritmos que nomás no te dejan estar quieto, el público se prendió como chispa sobre pasto seco. Se escuchaban gritos, coros a pulmón abierto y ese baile característico que nadie entiende pero todos intentan.
Las Horóscopos demostraron que siguen en su punto, que el estilo no pasa de moda cuando va acompañado de garra, corazón y presencia escénica, y que Monterrey todavía tiene espacio en su memoria (y en sus pasos prohibidos) para el pasito duranguense.



