En rueda de prensa dentro de la primera emisión del Festival Arre en Parque Fundidora tuvimos la oportunidad de platicar con Camila Fernández y nos habló de lo que fue compartir gira con Alejandro Fernández (su padre) y no como espectadora, sino desde el centro del escenario, respirando la música desde ese lugar donde el canto se vuelve real.
“Fue algo muy bonito”, contó con una sinceridad que se siente. Estar junto a un señor artista, como ella misma lo dijo, no es cualquier cosa. Aprender de él, de su equipo, de cada ciudad y de la gente que se va encontrando en el camino. Una gira que en papel parecía larga, pero que se sintió demasiado corta cuando llegó el final. “¡Ah, ya se acabó!” dijo con esa mezcla de sorpresa y nostalgia que solo aparece cuando algo se disfruta de verdad.
Hubo un momento que se quedó guardado en el pecho: cantar “Un placer conocerte” de Rocío Dúrcal junto a su papá. La voz se les quebró tantito, como pasa con las canciones que se acuerdan por sí solas; esas que contienen familia y memoria.
Y ya que hablábamos de recuerdos vivos, surgió inevitablemente la pregunta por Vicente Fernández en estas fechas donde México pone flores en la mesa y prende veladoras para que la memoria tenga luz.
Contó que el Día de Muertos le tocó dar concierto en el Movistar Arena de Bogotá, donde el cariño por su abuelo también se siente fuerte y sincero. “Me hicieron sentir en casa”, dijo.
En la suya y en el rancho, cada año preparan su altar: fotos, banda favorita, comida que le gustaba, y las anécdotas que salen solas cuando alguien dice ¿te acuerdas…? para poder seguir viviendo en la voz de quienes lo nombran.

Cuando le preguntaron qué canción la representa ahora, la respuesta llegó sin titubeos: “Retumbando en el Cora”.
“Es para todas las enamoradas… especialmente las enamoradas de un charro”, dijo entre risas, señalando a quien la compuso, presente en la sala.
Retumbando en el Cora es la canción que llega después de todo: después del despecho, del intentar olvidar, del querer regresar, del perder, del llorarlo, del salirse con amigas para respirar, del volver a uno mismo.
Es la canción de cuando el corazón vuelve a latir sin miedo, de cuando dices: que venga —y si no, yo también sé ir por lo que quiero.


