Monterrey y Javier Blake tienen una historia que no se puede separar. Es aquí donde todo comenzó, donde División Minúscula se forjó como una de las bandas más emblemáticas del rock mexicano, y donde ahora, el cantante regresa con su faceta más íntima y personal: la de cantautor en solitario.
El próximo 7 de noviembre, Café Iguana recibirá a Javier Blake en una de las noches más esperadas del año, un concierto que promete ser tan honesto como su más reciente disco: “Cuenta a Dios tus planes”, un álbum que, según el propio músico, nació de un proceso de vulnerabilidad, de reconstrucción y de búsqueda interior.
“El título viene de esa frase que dice: ‘Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes’. No lo veo por el lado religioso, sino como una reflexión sobre la vida. Cuando crees tener las respuestas, la vida cambia las preguntas”, explica Blake con serenidad.
El líder de División Minúscula asegura que este segundo capítulo como solista le ha permitido acercarse más a sus escuchas. Mientras su primer disco exploraba libremente géneros que siempre le habían gustado —desde el rock and roll de los 70 hasta la psicodelia sesentera o las baladas más profundas—, este nuevo LP define su personalidad artística con mayor claridad.
“Es un disco honesto, íntimo, personal y hasta vulnerable. Siento que conecta con la gente de otra forma, que me permite contar historias desde un lugar más tranquilo, más real”, comparte.
Monterrey, la estrellita que faltaba
Para Blake, tocar en Café Iguana era una deuda pendiente, “una estrellita que me faltaba tener”, dice entre risas. Después de cerrar con División Minúscula el Tecate Pal Norte, regresar a Monterrey en su faceta solista tiene un significado especial: es volver al origen, pero desde otro punto de la vida.
“Estoy feliz de traer esta gira a Monterrey. Este lugar es icónico, con una historia enorme, y será una experiencia distinta, muy diferente a lo que viví en Pabellón M. Café Iguana tiene una energía única y me emociona muchísimo tocar aquí.”
El cantante recuerda con cariño sus primeros años en la ciudad, cuando llegó en 1995 a estudiar y descubrió una escena musical en plena ebullición.
“Monterrey siempre ha sido una cuna de cosas interesantes. Ya en ese tiempo estaban pasando cosas increíbles, no se trataba solo del mainstream de la Ciudad de México. Si División no se hubiera mudado acá, quizá no habría sucedido lo que sucedió.”
Blake ve con admiración cómo la ciudad sigue renovando su escena, apostando por nuevas propuestas que construyen historias con identidad propia. “Aquí la gente escucha la radio, va a los shows, y eso representa un reto enorme y hermoso para todos los artistas.”


