El tormentoso y agobiante período de composición y producción del álbum Nebraska de Bruce Springsteen es el marco de esta íntima película biográfica.
Jon Landau (Jeremy Strong), legendario mánager de el Jefe (The Boss), describe muy bien el periodo retratado en esta cinta al reaccionar, en una escena, al demo enviado por Bruce Springsteen (Jeremy Allen White) de lo que se convertiría en el album Nebraska diciendo: “esto suena como alguien que está canalizando algo profundamente personal y oscuro; proviene de alguien que se siente condenado”.
El tono sombrío y en momentos lúgubre de la cinematografía transmiten el sentimiento de hondo conflicto interno por el cual el cantautor estaba atravesando durante 1982 tras la conclusión de la exitosa gira The River Tour; de donde a manera de presagio, vemos a su banda tocando con energía cruda el hitazo “Born to Run”.



La película avanza en una narrativa intercalada entre los flashbacks en blanco y negro del pequeño Bruce lidiando con un padre enérgico, alcohólico y agresivo; lo cual sin duda dejó enterrados traumas en el músico que mezclado con un amor por sus padres resulta monumental poder superar.
SPRINGSTEEN: MÚSICA DE NINGUNA PARTE (SPRINGSTEEN: Deliver Me from Nowhere, 2025), la cual se estrena el 23 de octubre, es el retrato de un ser humano que desfoga su sentir cargado, sincero y vulnerable a través de letras que encierran dolorosas percepciones de su entorno. Para ese entonces, Springsteen era ya un músico reconocido con el apoyo de una disquera que buscaba comercializar todo ese momentum en la cultura nacional a pesar del deseo del artista. El músico, en cambio, prefería desfogar sus emociones a través de un sonido áspero y desnudo en lugar de promocionarse y hacer presentaciones en público.
El drama es coherente y crudo interpretado con credibilidad por un elenco selecto y ensamblado por Paul Walter Hauser, Odessa Young, Stephen Graham. La elección e inserción de canciones claves de Springsteen, como “Hungry Heart”, “Nebraska”, “Atlantic City”, “I’m on Fire”, la poderosísima “Born in the U.S.A” e incluso “Winning” de Santana aportan a la narrativa en momentos clave y nos recuerdan porque el Jefe es un gran músico. Es por todo lo anterior que me es fácil determinar que este es un largometraje muy recomendable.



