MASSACRE PROFANA MONTERREY CON UNA APLASTANTE CEREMONIA METALERA: ‘FROM BEYOND’ LATAM TOUR
Cobertura especial de: José Trinidad De la Rosa
Monterrey, N.L. — Café Iguana. Un 10 de octubre por la noche en el Café Iguana sucedió lo que no fue un simple concierto; más bien esto fue una ruptura dimensional, un portal tormentoso que se abrió vomitando el Death Metal más primario y pútrido directamente desde los pantanos de Florida. Con un clima que hacía justicia al evento—fresco, nublado y denso, la atmósfera estaba cargada, no de humedad, sino de esa nostalgia enfermiza que solo el Old School Death Metal (OSDM) puede evocar.
El otrora seguidor del Underground y hoy adepto conocedor de La Sultana del Norte, y una turba significativa de foráneos devotos que viajaron desde ciudades no muy lejanas, acudieron a la cita. El Café Iguana estuvo medianamente ocupado por deseosos fanáticos enfermos de una sed insaciable por ver un genuino material de culto que la mayoría de los asistentes, en sus sueños más febriles, jamás esperó presenciar en vivo.
El Preludio: Avatar (N.L.) Ataca Primero







El púlpito fue calentado por los guerrilleros locales Avatar, quienes demostraron que la escena regiomontana no es un nido de ternuritas complacientes. Con un estilo particular y feroz, la banda local realizó una actuación buenísima, inyectando la dosis justa de agresividad necesaria para preparar a la masa para la carnicería principal. Su asalto fue la ofrenda perfecta.
La Profanación Sónica: From Beyond
Cuando las luces cayeron para anunciar el ascenso de la bestia, la sala estalló en un clamor que olía a azufre y a viejas cintas de cassettes repletos de demos 90teros. MASSACRE no se anduvo con rodeos.
El vocalista, la leyenda viviente Kam Lee, comanda aún a una máquina de guerra brabucona compuesta por músicos que entienden bien y reproducen el legado de la banda con fidelidad quirúrgica. Su ejecución del icónico álbum From Beyond (1991) fue, sencillamente, por demás satisfactoria. Cada riff fue brutal y exacto, cada aporreada al tambor una ráfaga ineludible. No fue una imitación de los días de gloria: fue una perfecta resurrección a manos de la nueva guardia.




Desde la ejecucion cadenciosa y ominosa de temas como “Cryptic Realms” o “Defeat Remains” hasta el groove Lovecraftiano de “From Beyond” pero en general cada tema que conforman semejante disco, la banda sonó implacable. La ejecución fue impecable, respetando la estructura seminal de un disco que definió una generación así como a un estilo que haría estragos en el mundo.
El Sacerdote del Gutural y la Conexión con el Abismo.
La presencia de Kam Lee es, por sí misma, un evento de culto. Su desenvolvimiento escénico fue brutal, manteniendo el ritmo sin descanso. Pero lo que elevó el ritual fue su inmensa simpatía y la interacción genuina con su público. Lejos de la frialdad distante de otras figuras históricas, Lee se mostró accesible, agradecido y absolutamente consciente de la gran nostalgia que su voz genera. Cada gutural cavernoso —ese growl pionero que inspiró a legiones a seguir el camino del estilo— resonaba como un eco del mismísimo Panteón del Death Metal.
El público no solo coreaba; vivía el disco como una comunión tardía y milagrosa, cumpliendo un anhelo que para muchos había sido una fantasía inalcanzable. Este show fue la prueba de que el legado del Death Metal no solo sobrevive, sino que regresa para reclamar las almas de sus fieles.







VEREDICTO FINAL:
MASSACRE, liderado por la garganta de Kam Lee, no solo tocó un álbum; abrieron un mausoleo. Esa noche en Monterrey fue una epifanía para el Underground, un recordatorio violento e ineludible de que los verdaderos pioneros del Death Metal caminan entre nosotros.
El fétido hedor de la muerte fue exhalado sobre México y la plaga ha sido bien recibida!

