Autor: Emanuel Faz (Llamarada Colosal)
Monterrey, Nuevo León. El pasado 28 de septiembre, la banda argentina Él Mató a un Policía Motorizado, originaria de La Plata, se presentó en el emblemático Escenario GNP Seguros de Monterrey como parte de su gira por México. Desde el inicio la atmósfera fue especial: sonidos con reverberaciones envolvían el lugar generando una mezcla entre paz y nostalgia, mientras el público ya esperaba con ansias la salida de la banda. El grito de “¡Él Mató!” retumbaba en cada rincón hasta que se apagaron las luces y apareció en pantalla un visual que simulaba la estática de televisión con la frase “Super Terror”, título de su más reciente álbum. Fue entonces cuando comenzó la verdadera experiencia.
La apertura llegó con “El Magnetismo”, y el público coreando junto a Santiago Motorizado el ya emblemático “hey, ¿quién te va a cuidar? en este mundo peligroso tenemos que estar juntos”. Las emociones se desbordaron y no faltaron las lágrimas entre quienes han acompañado la historia de la banda desde su fundación en 2003. Entre temas de su primer disco como “Sábado” y canciones nuevas, el concierto se convirtió en un viaje sonoro cargado de nostalgia y energía. Uno de los momentos más románticos ocurrió con “El Tesoro”, donde las parejas del público, abrazadas, cantaban al unísono hasta sellar la canción con un beso que parecían confirmar la frase tan repetida entre asistentes: “Paso todo el día pensando en vos”.



La intensidad siguió creciendo con una serie de temas clásicos y nuevos, hasta llegar a “El fuego que hemos construido”, cuyo cierre energético marcó la primera salida de la banda del escenario. El público, fiel y entregado, respondió con cánticos de “¡otra, otra!” y “¡Él Mató, Él Mató!”, como si se tratara de una hinchada de fútbol. La agrupación regresó para ofrecer más momentos memorables, iniciando con la intimidad de “El Universo”, interpretada sólo con piano y voz, y rematando con un bloque de cuatro canciones que culminaron en “Mi próximo movimiento”. Estrobos, saltos y guitarras muy presentes hicieron que el cierre fuera explosivo y cargado de euforia.




Finalmente, la banda agradeció a Monterrey por acompañarlos en esta fecha tan especial, que además marcó el final de su recorrido por México. En un gesto de cercanía y agradecimiento con sus seguidores, regalaron balones de fútbol y firmaron autógrafos a quienes lograron acercarse al escenario. Con dos décadas de trayectoria, Él Mató a un Policía Motorizado sigue demostrando por qué cada show se convierte en una experiencia inolvidable. Y aunque muchos hubiéramos querido que fuera “la noche eterna”, lo vivido quedará grabado como una de esas noches que se atesoran para siempre.


