Monterrey, Nuevo León. Hay artistas que logran algo casi imposible: tender puentes entre la nostalgia y la creación, entre los ídolos inmortales y las canciones que aún están por nacer. Uno de ellos es Víctor Carré, originario de León, Guanajuato, quien ha hecho de su voz un territorio donde conviven Queen, The Beatles, David Bowie, José José, Rocío Dúrcal y la fuerza inagotable del rock nacional.
Conocido por su trabajo en Rock Jude Fest, ese homenaje vivo a las grandes leyendas, Carré ha recorrido escenarios de todo México compartiendo momentos memorables junto a figuras como Leonardo de Lozanne, Daniel Gutiérrez y Alfonso André. Pero más allá de las luces y la magia del tributo, Víctor ha apostado también por un camino propio con su banda Melina, un proyecto que nace desde la amistad y el respeto por la música, y que hoy escribe una nueva página con su sencillo “Alma sin claudicar”, disponible a partir del 26 de septiembre.
“Somos fans antes que músicos”, confiesa Carré, recordando a ese niño que descubrió a Queen a los 11 años y que nunca dejó de soñar con cantar sus himnos frente a un público y sin embargo, la historia no se queda en la interpretación. Melina quiere dejar huella, componer canciones que cuenten historias reales, sin metáforas innecesarias, directas como un latido: “Queremos que, el día de mañana, si alguien se pregunta quién fue Melina, encuentre canciones que hablen de nuestra vida, de nuestra manera de ver el mundo”.
La portada de su nuevo sencillo lo resume bien: un árbol seco con cinco pajarillos mirando al horizonte. Una metáfora sencilla y poderosa de lo que significa ser músico en México: no saber con certeza si las canciones pegarán o no, pero cantar igual, con toda la honestidad posible.
Además, Víctor sabe que ser vocalista exige tanto disciplina como pasión. No fuma, no bebe, cuida su voz como el tesoro que es, y se aferra a esa conexión que solo existe en vivo, cuando alguien en la audiencia se acerca después del show y le dice: “Me hiciste llorar”.
El futuro se escribe con dos nombres: Rock Jude Fest, que sueña con convertirse en un referente internacional del rock clásico, y Melina, que comienza a caminar con canciones propias, abriendo un sendero distinto. Monterrey será testigo de esta dualidad el 13 de diciembre, cuando Carré y su banda lleguen para encender una nueva fiesta rockera.
Porque si algo tiene claro Víctor Carré es que la música —ya sea un tributo a los gigantes o una canción inédita— siempre se trata de lo mismo: honestidad, respeto y pasión por compartir la vida a través de la voz.


