Ciudad de México. En la música hay voces que no solo se escuchan, sino que se sienten como un abrazo colectivo. Así es Lute Reyes, la guerrerense que ha conquistado escenarios con esa fuerza que le valió el nombre de “La Voz de México”.
Su más reciente entrega, “Soy de México”, es mucho más que una canción: es un manifiesto sonoro de identidad y orgullo. Con letra de Laura Díaz y arreglos de Jorge Chapas Leal, el tema rinde homenaje a lo que nos hace vibrar como nación: nuestras tradiciones, la calidez de la gente, los paisajes que quitan el aliento y esa chispa que llevamos tatuada en el corazón.
El videoclip no se queda atrás: un desfile de símbolos que nos conectan con la memoria y la fiesta. Desde un ballet folclórico que parece bailar con la tierra misma, hasta las alegres calaveras de azúcar, las viejas haciendas y los magueyes que se alzan como guardianes de la historia. Todo es México, todo es raíz.

La trayectoria de Lute no es cualquier cosa. Nacida en Acapulco, creció inspirada por gigantes como Pedro Infante y Jorge Negrete, llevando en el alma la música mexicana, aunque en sus primeros pasos también coqueteó con el rock. Su disciplina, forjada en la gimnasia, le dio la constancia para no soltar el escenario y afinar esa voz de mezzosoprano que hoy es capaz de erizar la piel.
Ya instalada en la Ciudad de México, encontró un espacio en el espectáculo Cantares de México, donde consolidó su esencia artística. Hoy, Lute Reyes celebra su camino con dos estrenos inéditos: “Soy de México” y “La Única Razón”, ambos acompañados de videoclips que muestran su poder escénico y su entrega total.
Con cada nota, Lute no solo canta: nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Y en tiempos donde la música es refugio y raíz, su voz se levanta como un eco que nos une en un mismo sentimiento: ser mexicanos con orgullo.
Agradecimiento especial a: Sokol Producciones


