Monterrey, Nuevo León. El reloj marcaba poco después de las 8:30 de la noche cuando el Gran Palacio Casino se llenó de emociones y memorias. La cita era clara: rendir homenaje póstumo a la inolvidable Dulce, quien este día habría celebrado su cumpleaños número 70. Bajo un ambiente cargado de nostalgia y cariño, su hija Romina Mircolli encabezó este tributo acompañada por la incomparable Olga Breeskin, violinista, bailarina y actriz que marcó una época en el espectáculo mexicano.
La noche fue un viaje al pasado y al corazón. Vestidos brillantes que alguna vez lució Dulce daban la bienvenida a los asistentes, recordándonos el glamour y la esencia de una mujer que se entregó por completo a la música. Cada detalle hablaba de ella: su potente voz resonaba en los recuerdos, las luces recreaban su energía y hasta el aire parecía vibrar con su legado.





Romina compartió anécdotas íntimas y recuerdos que arrancaron sonrisas y lágrimas. En un emotivo video, la propia Dulce aparecía contando divertidas historias de su carrera, recordando cómo José José la descubrió en los años 70. La emoción se desbordó cuando se entonaron Las Mañanitas y se partió un gran pastel en su honor.

La velada estuvo llena de reconocimientos: Dulce recibió, de manera póstuma, una estrella en El Palacio de las Estrellas, la cual Romina aceptó conmovida. Por su parte, Olga Breeskin también fue homenajeada con otra estrella, que aceptó entre aplausos y lágrimas. “Dulce fue una artista entregada, disciplinada, completa, un ejemplo que todos debiéramos seguir”, expresó Olga, recordando los años en que ambas coincidieron en escenarios como jóvenes soñadoras y cómo su último encuentro en Chicago quedó grabado en su memoria.




Romina reveló que pronto verá la luz un disco con canciones que su madre regrabó, y al preguntarle si existe un tema que represente este día especial, respondió sin titubeos: “Déjame volver contigo. Aunque hay grandes éxitos como La Muñeca, esa canción está en el corazón de todos”.
Olga, con su inseparable violín, cerró la noche celebrando la vida y la carrera de Dulce. Más allá de la ausencia física, dejó claro que su presencia sigue viva en cada acorde, en cada voz que corea sus canciones y en cada corazón que la amó.
Esta fue una noche para recordar, un tributo sincero y luminoso a una mujer que marcó generaciones enteras. Dulce brilló una vez más, esta vez desde el cielo, acompañando a todos los que celebraron su vida y su legado.


https://youtu.be/wdCqNsrdUeg?si=VPfaq-bASp0jGXHX


