Hay noches que se sienten como fiesta, homenaje y abrazo colectivo.
La de la noche del jueves 24 de julio en el Teatro Aldama fue todo eso y más.
Mentidrags, la vibrante y divertidísima versión drag del clásico Mentiras, celebró a lo grande su tercer aniversario y función número 300, con una madrina de lujo que hizo latir más fuerte el corazón del teatro: María Conchita Alonso, leyenda viva del pop latino y emblema absoluto de los años 80.
El ambiente ya era eléctrico, pero algo especial sucedía cuando sonaban los primeros acordes de “Acaríciame” o “Noche de Copas”: no era solo nostalgia, era memoria viva, era cuerpo y voz de una generación que encontró en esas canciones libertad, deseo y desahogo. La incorporación de estos éxitos dentro del musical fue un gesto inteligente y emotivo que convirtió al público en parte del espectáculo. Cantar junto al elenco fue un acto colectivo de celebración.
María Conchita Alonso ha sido muchas cosas: actriz de cine y teatro, cantante, pionera, musa y transgresora. En los años 80, su voz sonaba en todos lados, desde estaciones de radio hasta fiestas clandestinas. Tenía (y tiene) ese algo que no se compra ni se finge: carisma crudo, energía felina y una honestidad vocal que atraviesa. Su arte no es complaciente, es auténtico.
Al término de la función, visiblemente emocionado, el productor del musical la invitó al escenario para agradecerle su presencia y rendir homenaje a todo el equipo que noche tras noche lo da todo. El momento cúspide llegó cuando, sin pista ni orquesta, María Conchita cantó a capella “Acaríciame”, dejando a todos con la piel erizada. Fue un instante de oro: íntimo, frágil, inolvidable.
La celebración continúa este viernes, cuando María Conchita Alonso se presente en el Lunario del Auditorio Nacional, con un concierto que promete ser un viaje directo a esos años dorados que, por suerte, siguen vivos en la memoria… y en el escenario.
Para más información sobre María Conchita Alonso, favor de contactar a Sokol Producciones – Humberto Ituralde 5516832849



