Una noche para mirar la ciudad con otros ojos
Crónica desde La Luz
Monterrey, Nuevo León. La ciudad de las montañas volvió a hablar. No lo hizo con palabras, sino con imágenes. Con ráfagas de luz atrapadas en papel. La noche de la inauguración en el Centro de Investigación Fotográfica La Luz no fue solo una apertura de sala; fue un llamado. Un conjuro. Un acto de mirar profundo.
La exposición “Tiempos modernos: Sublime crónica del caos” es mucho más que una muestra colectiva. Es el resultado de un tránsito compartido, una deriva urbana que llevó a ocho autores —Alejandra Sobrevilla, Aldo Monterrubio, Ángeles Gil, Diana Rodríguez, Erika Llano, Ingrid Bringas, Jonatan Valdez y Megan Martínez— a sumergirse en las entrañas vivas de Monterrey y de México. Lo que hallaron no fue solamente ciudad, sino experiencia, fractura, ironía y belleza.
“Aunque a veces creemos que nuestras fotografías se distancian de la realidad, siempre terminan testimoniando lo que sucede en nuestro entorno… incluso si parece caótico, extraño o absurdo”, compartía durante la apertura una de las voces detrás del proyecto.
Tiempos modernos no busca documentar de forma pasiva. Sus fotografías no describen: invocan. Cada serie se presenta como un eco visual de una canción mecánica que entona la ciudad; un loop de construcciones incompletas, rutinas que se repiten como mantras, protestas que tiemblan en el concreto, identidades que luchan por sostenerse ante la velocidad de los días.
En sus imágenes hay ruina y hay resistencia. Hay risas que brotan como grietas. Hay cansancio y también ternura. La exposición crea una atmósfera donde lo sublime no reside en el equilibrio, sino en el temblor. En ese instante inestable donde lo bello y lo brutal conviven sin avisar.


Miradas que devuelven el gesto
Entre las primeras imágenes que recibe al visitante, hay una que detiene el paso. Es la obra de Ale Sobrevilla, en la que un hombre aparece con una mirada fija, intensa, casi interrogativa. Al observarla junto a la fotógrafa, una de las expositoras, la conversación se torna introspectiva, como si la foto también nos observara a nosotros.
“Me gusta pensar que juego a provocar encuentros accidentales”, comparte Ale, con una mirada que también está buscando. “Estos personajes no están solo ahí, están en su propio escenario. Afuera de lo que vemos de frente, hay otros escenarios que nos están mirando, otras historias que quieren encontrarnos.”
Esa filosofía visual, que se interna en los pliegues del instante, se refleja en la imagen. La figura masculina no está perdida, sino anclada a un punto invisible, quizás a un pensamiento, o al espectador mismo.
“No todo lo que vemos de frente es lo único que importa”, añade. “A veces lo esencial está justo detrás, en lo que dejamos pasar. Si pudiera renombrar esa imagen, diría que se trata de un encuentro con lo inesperado. Y ese momento puede llevarte a cualquier parte.”
La imagen, entonces, se transforma en espejo. Nos devuelve la pregunta. Nos enfrenta al misterio de ser observados por lo que creemos que solo estamos mirando.



La ciudad que nos respira
Desde distintas partes de México llegaron los autores, y también quienes han seguido este proceso desde la distancia. Tal es el caso de Jonathan Valdéz, artista y colega que acompañó todo desde el inicio de forma virtual. Su presencia, aunque remota, selló esa idea de comunidad que atraviesa la muestra: mirar juntos, desde distintos ángulos, una ciudad que no se detiene.
“Para algunos esta es su primera exposición. Su primer contacto con la fotografía de calle. Así que acérquense, pregúntenles, hablen con ellos. Este es un espacio para descubrir, para conectar, para celebrar.”
Y así, entre la luz blanca de la galería, los pasos suaves de los visitantes, las buenas rolas que se escucharon y el silencio contemplativo de las imágenes, la ciudad volvió a revelar su rostro. Uno lleno de contradicciones, de ruido, de metáforas y de poesía visual. Una coreografía accidentada, sí, pero profundamente humana.
“Tiempos modernos” no es solo una exposición. Es una invitación a no apartar la vista del caos. A mirar con cuidado lo que tiembla, lo que se repite, lo que resiste. Porque ahí, justo ahí, habita lo sublime.
La muestra estará por alrededor de mes y medio y puedes ir a disfrutar de la muestra en el Centro de la Luz ubicada en: Calle Gral. Carlos Salazar Ote. 1187, Centro, 64000 Monterrey, N.L.


