Monterrey, Nuevo León. A muchos nos parece que Jorge Enrique Abello “lo logró todo”: fama, éxito internacional, una novela que hizo historia y millones de fans. Pero cuando le preguntan sobre el éxito, no habla de premios, ni de lujos.
“A los 30 ya tenía la vida resuelta. Y te digo: si llegas a los 30 con todo resuelto, sospecha. Porque eso puede ser peligroso.”
En vez de barcos, yates y mansiones, él elige la oficina, el set, el estudio de pintura.
“Amo trabajar. Amo estar escribiendo, dirigiendo, pintando. Me gusta estar creando. Eso es lo que me hace feliz.”
Durante la rueda de prensa sostenida el viernes 4 de julio en Cintermex el querido actor compartió reflexiones honestas, divertidas y profundas. Reveló que el final original de la novela Betty era completamente distinto, mucho más oscuro y lleno de venganza. Pero gracias a la reacción del público, el personaje se transformó, creció, y se enamoró con humanidad.
“La historia no iba así. El público la fuer formando. Fernando (Gaitán) tenía un olfato enorme y supo escuchar al público.”
Hoy con gratitud y bastante sentido del humor, Abello sigue abrazando este fenómeno dentro de la cultura pop que ha cruzado generaciones.
“Lo que viví con Betty me trajo una vida cómoda…pero yo amo trabajar. Amo escribir, dirigir, pintar. Me gusta seguir creando, inclusive doy una clase de cine porque me gusta seguir activo.”
También habló del cariño inmenso que siente por México, y cómo Betty se convirtió en un reflejo del corazón de nuestra cultura:
“En Colombia se admira mucho a México. Betty es un espejo de una calle mexicana, de una iglesia mexicana. Aquí Betty es del corazón.”
Y aunque nunca pensó que ese neurótico Don Armando se volvería el amor de tantas generaciones, se ríe y lo abraza con cariño.
“¿Qué le diría a Don Armando? Que no haga trampa. Pero si lo hiciera todo bien… Betty nunca se hubiera enamorado de él.”
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